Comía una onza de chocolate y pensaba en ti. Pensaba en ti al salir del calor de las sábanas. Y al zambullirme en la piscina bajo el sol de mediodía (sobre la hierba, refresco con pajita). Mejor sería aislar el instante en que no cruzas mi mente. Por si existe acaso uno sólo.
13 de diciembre de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
