28 de mayo de 2011

El triunfo de los míos

                             A los que resisten, porque en los tiempos que corren es, más que una técnica de supervivencia, puro arte.

Los Míos no son un partido político. Tampoco los vencedores de las guerras que pueblan los diarios y los libros de texto. Los míos no poseen nombres destinados a perdurar bordados en hilo de oro, algunos ni siquiera se conocen entre ellos. Yo los los conozco a todos, y los quiero.
Los míos resisten. Y ganan, porque sólo quien cree en cierta forma de ser y estar puede salir airoso cuando la temporada de huracanes se adelanta cada vez más, comportándose como esas visitas incómodas que no tienen intención de comunicar cuándo piensan marchar. 
En tiempos miserables aún cabe la emoción de esperanzarse con las victorias de aquellos que deciden cada día que merece la pena crear, avanzar, superarse, transgredir y proponer, luchar o ilusionarse.
Que alguien conduzca una noche entera para llegar a Colonia en busca de una pieza que lo haga soñar, una victoria.  Hacer de un lugar de trabajo una suerte de acuario en el que bucean peces con distintas trayectorias y afinidades, resulta todo un balón de oxígeno, vistos los negros nubarrones que acechan las escuelas aquí y ahora. Es gratificante contemplar a una gran amiga llenando una maleta con lo imprescindible para cruzar el mundo buscando su oportunidad, y la de otros menos favorecidos, obteniendo además la recompensa de habitar una espléndida playa. Conmueve escuchar a quien comparte el nacimiento de pequeños enormes proyectos, y lo cuenta con la cautela de un embarazo aún recién sabido. Continuar hablando de las gestas culés o las canciones de Antonio Vega, y de tantas otras cosas importantes o no con la versión adulta del hermano rubio y extremo, hoy concejal y abogado, en primera línea de las batallas que se libran a diario en los espacios políticos y solciales, es un honor. La suerte de acompañar a una hermana a lo largo de un trayecto de 22 años, observándola de cerquita a veces y otras más a lo lejos, mientras acumula muchos más logros que derrotas- por dolorosas que éstas puedan parecerle ahora- plena de orgullo por ver los pasos que da, es, como digo, una suerte que a veces creo no merecer. La habilidad de una mujer para saber llevar a un hombre brillante y a veces complicado, sin dejar ella de ser aún más brillante y sin renunciar a su propia luz, así la lleve a, por ejemplo, San Francisco, es la habilidad que quisiera poseer en lo que la vida me depare. Unos padres que aceptan y no reprochan las decisiones que tomamos, equivocadas o no, sin retirar jamás la manta bajo la que elegimos cobijarnos en ciertos momentos aun cuando vamos tejiendo nuestro propio y particular abrigo.  Por todos quienes asumen su cuota de responsabilidad y no dejan que un tren que  tal vez asusta pase de largo mientras fingen que prefieren mirar la seguridad del andén ya conocido. A los que ofrecen una alternativa ( sí se puede) y cogen por los cuernos el toro de la valentía enfrentándose a la incomprensión y el desdén ofreciendo siempre lucidez y ganas. Para aquellos que abren caminos con facilidad o hciéndose paso a machetazos, y a los que comienzan cuadernos en blanco, captan la mirada suplicante donde otros vemos fracaso y encuentran belleza en los parajes más umbríos. Y para quien vive sereno la incertidumbre de no saber si su tiempo termina, no cediéndo un ápice; qué es esto sino el triunfo más absoluto.

Los míos son los vencedores de sí mismos. Los que eligieron no agachar la cabeza ni dejarse aplastar por las circunstancias. Los que hacen de mí alguien mejor. Los míos, también son los tuyos. Seguro, si miras bien.

(No suelo realizar entradas biográficas, pero dada la situación actual, no podía dejar de hacer una excepción.)


3 comentarios:

Damián Marrero Real dijo...

A pesar de la marea azul y otras pleamares circunstanciales algo empieza a moverse bajo la epidermis. Los que estamos en el lado de la inacabable lucha social veremos algún día reverdecer este páramo aparentemente yermo.

Anónimo dijo...

Conmovedor y muy generoso. No lo había leido hasta hoy... Siento no seguirte más, pero no por ello lo disfruto menos. Nos vemos en unas semanas.

I

Anónimo dijo...

Querida, ¿cuándo vamos a leer una nueva entrada? Quiero más....
Espero que a pesar de los nuevos retos profesionales puedas seguir escribiendo.

Un besazo,
I