25 de mayo de 2010

G.D.F.


Qué mala es la gente. Las personas de este país (y de otros, pero aunque soy viajada, voy a ceñirme al de mi residencia) se mueven exclusivamente por envidia. Una envidia que les deja pálidos primero para ir adquiriendo una tonalidad verdosa y finalmente acabar de color verde-verde. Verde como el de Shrek, vamos.

Que dimita mi Gerardo, vaya ocurrencia. No es porque sea mi esposo, que lo es y desde hace muchos años gracias a Dios, sino porque ha trabajado como nadie, me parece a mí. Y a valiente tampoco lo gana ni el mismísimo último superviviente, que mucho pasar penalidades por el mundo pero le quería yo ver tirando la CEOE, que eso no lo dicen en los telediarios ni en los periódicos, pero aquí, llegado el momento, nadie quiere esa responsabilidad. Natural, todo el día a la greña con los de los sindicatos y gente así. Yo creo que en los sindicatos los eligen por sorteo. Juntan a los que tengan peor leche (perdón por la expresión pero esta persecución a la que vive sometida mi familia me hace reaccionar hablando mal y pronto) y de entre ellos, al más bruto y al que más alto hable. Madre qué voces dan. Y que en España fuéramos todos sordos o paletos. Vaya trabajo el mío, que me toca pasarme los veranos lavando la imagen de los españoles a bordo del Pitina. Entre tú y yo, después de la Reina -eso por supuesto- la alta diplomacia la realiza una servidora en los lugares en los que conviene. Suena poco modesto decirlo y también me han explicado que en nuestro país no existe la Primera Dama, pero para entendernos, que Sonsoles, pues como que para eso no, la verdad. Canta de maravilla y es muy moderna y avanzada pero al César lo que es del César. Y yo, siempre ahí, en segundo plano, a la sombra de mi marido, como corresponde, pero sin perder ni ripio y ayudando en lo que puedo.

Como iba diciendo, mucha envidia es lo que hay. Solo nos sacan para humillarnos y ni mu de todo lo que Gerardo hace por su país, por la economía y el bienestar. Con toda la mejor intención lo de Santiago de Compostela, qué mayor gesto que pedirle al Apóstol por la recuperación y la salida de la crisis, no tanto por mí dicho sea de paso, que a mí, la verdad es que la crisis ni me toca de cerca (esto mejor no lo pongas que no queda bien, por favor) sino por las familias que lo están pasando mal, que es deber cristiano pedir por el prójimo, y a nosotros a cristianos tampoco nos gana nadie, si acaso un poquito el matrimonio Aznar-Botella.


¿Apreció esto la prensa? Nada de nada, salvo los periódicos amigos, menos mal que hay gente importante que todavía apoya a mi marido... estoy llevando fatal este ostracismo, de verdad que no se lo deseo ni a mi peor enemigo, qué trago.

Le van un poco flojitas las cosas en las empresas, no digo que no, pero anda que lo bien que le ha ido ¿qué? eso tampoco lo publican, qué de gente mala, madre, qué de gente mala. Hay que apoyar a Gerardo en los buenos momentos y en los malos, vamos digo yo. Bien aprovecharon con lo de air Comet. Nos dieron la Navidad, casi ni cenar en Nochebuena del disgusto, fíjate lo que te digo. No se le hace eso a nadie, estropearle las fiestas navideñas, tan entrañables, familiares, es que lo pienso y lloro. Lo fácil es irse cuando la cosa se tuerce, claro, pero a ver quién además de mi marido permanece ahí sin marcharse, trabajando y trabajando, con la cabeza bien alta, como si nada ¿eh? a ver.

Tenemos la conciencia muy tranquila, se ha hecho lo mejor que se ha podido y ¡ay si yo hablara!..que yo sé muchas cosas, de las interioridades de muchas grandes empresas, de directivos con puestazo. Información como para un espcial de Sálvame pero soy una señora, con todas las letras y mayúscula si es necesario. Y calladita y a lo mío, con mis amigas al café en Serrano, mis compritas, la peluquería y de acompañante allí donde sea necesaria mi presencia como adalid de lo empresarial y las buenas maneras.

De todas formas, ya tengo preparado mi viaje de este verano. Nos vamos al Caribe, aunque sea un poquillo competencia, con Viajes Halcón.