1. Defender ardorosamente- pegarnos si hace falta, mentar a la madre de quien sea llegado el caso- que nuestro equipo perdió a causa de un gol en fuera de juego. Aunque las evidencias muestren lo contrario y las imágenes no dejen margen de duda alguna. Pero aceptar sin rechistar que es justo y necesario (en verdad es nuestro deber y salvación, darte gracias señor) que pongamos la parte que nos toca ante una crisis que provocaron unos cuantos y al tiempo que las arcas de los bancos engordan con inyecciones de dinero público. Curiosa dignidad, la nuestra.
2. La gente con vocación "pues anda que yo " o "y yo más". Si un pariente ha sufrido una operación de alto riesgo, la persona en cuestión tendrá un familiar cercanísimo cuyo riesgo quirúrgico ni siquiera pudo ser establecido, tan elevado era. O vivió en carne propia cómo toda su parentela fue intervenida simultáneamente de un triple bypass (incluso si esta técnica no fuere posible)
Si ayer saliste y lo pasaste de muerte, ella (o él, claro) carga con un historial nocturno que ya lo quisiera para sí Paris Hilton, y si por casualidad pagaste por un vestido cierta cantidad, aquí nuestro personaje abonó el triple por la misma prenda. Y lo dice como si eso significase que pertenece a un status superior y no a al género tonto. Habita por estos lares un tipo de espécimen con una conducta parecida consistente en nunca saber nada, no haber podido estudiar una línea y pregonarlo a voz en grito por bibliotecas y grupos de personas que esperan realizar algún examen para, casualmente, no obtener jamás una calificación inferior a notable gracias a haber sido poseídos por una singular sapiencia en el momento adecuado.
3. La extendida creencia de que el/la tanga es una prenda estética y favorecedora.
4. Salir muchas mañanas convencida de ser una persona y regresar a casa con una crisis de identidad nada desdeñable. Ejemplo (no vaya a ser que un psiquiatra ocioso lea alguna vez estas líneas): a las siete y media creo que soy profesora y convencida de ello, me dirijo a mi trabajo. Lo que yo considero mi grupo de alumnos insiste, en cambio, en diferentes y variadas ocupaciones tales como felpudo, chacha para todo, payasa, reina del autocontrol, animadora sociocultural nivel guardería, segundo de a bordo de Hitler... ¿debería hacérmelo mirar?
5. Todo lo que emitieron el domingo noche en Callejeros La Moraleja. Toda vez que se conseguía adivinar de detrás de tanto o sea, sabes cómo te digo, mega suuper, en realidad no se decía nada con sentido. Daba entre ataques de risa y de mala hostia. ¿De veras tenemos a esta gente al mando del país?
6. Que Zlatan Ibrahimovic pueble mis sueños más inconfesables.
P.d. Miss Filias ha regresado.

4 comentarios:
Noto últimamanente una interesante y curiosa evolución de este blog hacia una crítica social con notables dosis de mala hostia creativa. No es grave. A mí me pasa lo mismo.
Por si te falla la inspiración por aquí hay más alimento para el espíritu crítico XD
Particularmente me chifla éste.
Saludos
la serie "conductas..." merece ser publicada en una columna. Te lo digo y siempre pasas... ¿por qué no probamos este verano? dos más, y lo tenemos hecho.
Besos
Muy divertido, muy sincero, y "con todita la razón". Olvidaste mencionar la gente que se empeña en decirte qué tiempo hace donde vives... Besos (I)
Publicar un comentario en la entrada