1. La ideología está demodé. Esta premisa, tan actual, resulta de lo más útil para precisamente dotar de carga ideológica nuestros actos y dichos sin sentirnos culpables por ello. O para cambiar de perro, de collar - hasta de dueño- pero no de esencia. Ahora que está tan mal visto ser de izquierdas o de derechas porque esto parece ser quedó atrás, y mientras abrazamos una vanguardia existencial que nos hace creer que hemos de estar por encima de etiquetas opresoras, nos gusta imaginar que nuestros actos los dirige nuestra voluntad, tan objetiva ella, sin mácula de contaminación política (término de gran valor por su capacidad para englobar a todo quisqui bajo un bonito adjetivo: ladrónhijodelagranputa)
Dejémoslo en altamente discutible. Cada vez son más habituales situaciones del tipo: " Hay que elegir a Fulanito de tal, en casa vamos a votar todos por él porque es muy bueno, no cree en las ideologías y pasa de la política, sólo le preocupa lo que de verdad nos importa a los ciudadanos" No puedo negarlo, escuchar cosas así y echarme a temblar, es todo uno. Debe ser que no termino de comprender que el hecho de que, por poner un ejemplo aparentemente tonto, en Tele5 sólo salga Belén Esteban, no tiene nada de político ni de ideológico. Para no crearme más enemigos de la cuenta, pasaré por alto el acontecimiento del verano: la JMJ; espontáneo movimiento juvenil (sic) de amantes de la guitarra y los cánticos de alegre contenido (sin ninguna connotación, claro) que únicamente se vio favorecido por una solidaridad ciudadana (nunca institucional) atraída por el colorido y la capacidad de convocatoria de los cachorros de este mundo.
2. La cosa pública. También redefinida como ente maligno cuyo único objetivo es la conspiración y la reproducción por esporas de quienes la componen. Afortunadamente, la existencia de este tipo de vida tiene los días contados y las mentes mejor dotadas del planeta han venido a confirmar que no cabe otra que el aislamiento, el desprestigio, la gestión externa comme il faut y, finalmente, el exterminio. Cuando todos seamos una subcontrata del Gran Hermano, seremos los justos y necesarios (para el resto debe existir un atractivo retiro en alguna galaxia por colonizar) pero eficientes y felices.
3. Infraestructuras. Es decir, ponga un muelle deportivo en su vida. Incluso si su lugar de residencia no posee espacio acuático alguno, quedará la mar de bien. Esto, junto con un buen centro comercial, parece ser garante de desarrollo y cosmopolitismo, amén de dotar de puestos de trabajo a una localidad y a tres provincias colindantes. Si pretende igualarse a grandes urbes paradigma de todo lo imaginable, unas cuantas universidades privadas (la ratio 2/1000 habitantes se considera rentable) que respondan a nombres tales como Sancho el Sabio o Lope de Vega, visten mucho también. Si aún el aspecto resultara pobretón, siempre se puede recurrir a un tren para, al cabo de unos pocos años, estimar que nadie lo utiliza y cambiar a la alta velocidad, no vayan a ser menos que el vecino. (Sobre este último aspecto puede consultarse en muchos lugares, si bien se propone a la Comunidad de Castilla y León como una de las grandes autoridades. Su estudio de viabilidad que tuvo como resultas dejar a la población media de la comunidad sin comunicación ferroviaria (o de ningún tipo) está siendo muy aplaudido)
4. El ocio. Palabro que trae de cabeza a la comunidad científica internacional puesto que ya nadie sabe muy bien de qué se trata. Allá por el nacimiento de las sociedades postindustriales y post-todo lo posible, se dio en llamar ocio a un lapso temporal de enorme valor y por todos codiciado puesto que permitiría nada más y nada menos que obtener - o contribuir en gran medida- a la realización personal. En el ocio, como en el paraíso y en los parques de atracciones, todo el mundo sería dichoso, olvidaría las castrantes obligaciones cotidianas, saldría de la caverna y volaría despojado de obligaciones hacia un estado supremo de reconciliación con el ser.
Estamos en 2011 y los adolescentes aseguran que se aburren si no hay tiendas abiertas y regresan en septiembre a las aulas hastiados de un verano en que no han sabido qué hacer. Son los mismos adolescentes que en junio anterior odiaban bastante al sistema que los mantenía enjaulados sin poder disfrutar de su tan variada gama de ocio y tiempo libre. El ejemplo adolescente es muy socorrido porque obvia pensar mucho en que puede que al resto nos pase lo mismo. Siempre se puede recurrir a la ampliación del centro comercial. O a cambiar el calendario y añadir un día nuevo a la semana para poder emitir más partidos de fútbol (si no son del Barça no pienso verlos, añado yo) o incluso celebrar las fiestas patronales todos los meses, sobre todo si hay elección de reina infantil, juvenil, senior y nonata. Miss simpatía, Miss elegancia, Miss tengo una tía monja, Miss me queda bien el moño.
5. Estafa. Sustantivo común, femenino singular, individual (a veces), contable (las menos)...¿concreto? ¿abstracto? Póngame kilo y medio, por favor.